Siempre no tiene después

Tengo una palabra que grita en libertad,
pero pesa en el silencio del resguardo,
y sabe llevar la penumbra a tu puerta
cuando intentas insensato ignorarla.

Tengo una verdad que canta por dentro
las melodías que el alma danza en gozo,
que late y vibra al son del placer,
y es la cuna de todas mis sonrisas ocultas.

Guardo una semilla que espera su conjugacion
con la tierra madre en aquel jardín en agonía, que sana
después de la tormenta y será regenerado
con más fe y amor que con los que creció.

Conozco un niño de hermoso mirar que rompió sus silencios
solo para recordar a mi alma que no existe un después,
porque el amor no tiene fin, que es la inconstancia humana
la que aleja a los amantes, más nunca al amor.

Será mi alma el hogar y cofre de ese amor
sin olvido ni amante, ilógico bañado en locura,
palpitante, hiriente quizás, pero real, inmenso,
nunca gratificante, pero siempre verdadero.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. campoazul dice:

    Bello e intenso, el dolor del amor se vuelve poema…

    Besitos.

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